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HOY

I got up late and got to geometry late, pero el profesor me dijo que no importaba y logré explicarle a los alumnos la práctica y la entendieron,
despues entré a clase y participé muchísimo (para no quedarme dormida) y eché broma con mi amigo durante la clase
después caminé por mi universidad
vi a mis amigos
me mojé un poco con la lluvia
regresé al apartamento y dormi un poco porque mi computadora no estaba funcionando bien
y dormí plácidamente bajo el insoportable ruido de mis vecinos de arriba dándole golpes al piso quién sabe por qué!
y después fui a clase, no hubo tráfico
me mojé todos los pies porque estaba lloviendo muy fuerte
llegué y la clase fue muy buena, todos mis alumnos son geniales
y después me volví a mojar los pies para ir al carro
y estuve un poco más de media hora en el tráfico
escuchando a Sufjan Stevens, y me sentí muy feliz
y después llegué a dar la otra clase pero todos los alumnos se habían ido, así que hablé por un ratito con una mujer de allí
y después me fui
le pagué al tipo del estacionamiento con todas las moneditas de 5 y de 10 que tenía y me fui bailando hasta el carro
Shane: jaja
yo: (cuando estaba por tomar el ascensor estaba dando vueltas y una chica se me quedó viendo)
y después llegué aquí como en media hora
Shane: que día largo
yo: y vi a una trasvesti y a otra mujer (de verdad) riéndose de ella
y llegué a casa y antes de abrir la puerta ya podía escuchar el maullido de amelie que me recibió en la puerta
y comencé a revisar mails
y conseguí un trabajo más
y envié como diez emails
terminé una prueba que me enviaron hoy para otro trabajo
y ahora voy por la página 6 de este que tengo que entregar el domingo o lunes en la mañana

y amelie está ocupando la mitad de mi silla y no me deja sentarme bien.

M.

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Y los videos creativos

Dentro de esta lista se encuentran los videos de dos amigos mios @AnTONceballos, @dannking y el mío, estos videos que realizamos en una materia optativa de verano en la facultad de arquitectura tenían la intención de llevarnos a entender el situacionismo. Por eso paseamos por la ciudad y grabamos y nos arriesgamos a sacar nuestras cámaras para luego en 30 segundos mostrar ciertos aspectos que se destacaron en nuestro recorrido sin dirección ni precaución. Acá están:




Este otro también es mío, lo hice para un análisis de sitio del Jardín Botánico de Caracas para la materia de diseño.

Y los de otra gente también muy creativa




¿Qué les parecen?

Hasta pronto,
M.

Cap ou pas cap?

Una de mis películas favoritas,  la encontré por casualidad y desde entonces me la paso pensando “cap ou pas cap?”. Hermosa, trágica y muy cómica. Para el que no la haya visto: Jeux d’enfantste atreves?

LOVE ME IF YOU DARE! M.

Historias sobre bicicletas

“Andar en bicicleta es algo que nunca se olvida”
“Es como andar en bicicleta”

Con toda seguridad yo no olvido cómo montar bicicleta. Como todo niño, comencé andando en bici con rueditas atrás, al llegar a los cuatro años y medio o quizás cinco mi papá decidió que era momento de que dejara atrás las rueditas. Tras unos pocos intentos frustrados en el estacionamiento del edificio dejó de presionar y volvió a atornillar las rueditas a la bici, una de esas que cuando uno es niño parecen más grandes que uno. Un día me llevó al parque Las Ballenas confiado de que sí lograría yo andar sin las rueditas. Baja la bici del carro, la coloca sobre la acera y me monta a mí en ella, me dice: ahora, quiero que cuando yo te diga comiences a pedalear, yo asiento y él se va al carro. Momento después me da la orden y él arranca a la par. Todo lo que yo recuerdo es el girar y caer en el pavimento y luego mi mamá quejándose por mi diente roto. Un gran intento fallido que gracias a dios no fue retratado con ninguna caricatura.

Después de eso no volví a montar bicicleta sino hasta los doce. Para ese momento mi mamá había comprado dos lindas y grandes bicicletas, una roja para mi y otra azul para ella. Quedamos en que cada quien usaría la suya, pero como siempre ocurre con las cosas suyas, yo terminé usando ambas. Cierto día necesitaba ir al curso de inglés y decidí en vez de tomar un autobús irme en bici, más o menos dos cuadras después de salir comenzó a llover, yo iba por la caminería y todo estaba bien. Mi suerte cambió cuando decidí pasarme a la otra acera y luego de regreso (todo debido al mal drenaje de las calles en esta ciudad). Entre tanto tráfico un carro terminó chocando contra mí, resultó ser una pareja que trabajaba en la biblioteca del Hospital Central. Hasta allá fui a tener ya que insistieron en llevarme, lo único que yo pensaba para mis adentros era: ¡por favor que nadie me reconozca! ¡Más vale que nadie me reconozca! ¡Que mi mamá no se entere! ¡Oh por dios que coño hago yo aquí! ¡Ya ni llego al curso, oh oh que no llamen a mi mamá!

Después de recorrer el hospital entero, y no encontrar quien me atendiera (menos mal) convencí a la chica de que yo podía arreglarme si tan sólo encontraba un baño. Estando allí tome mi camisa blanca teñida por el barro de la calle, la lavé y con ella me lavé el rostro. Cortadas por todos lados, un agujero debajo del labio, raspones en las rodillas. Y seguía lloviendo. La pareja se sentía tan mal conmigo que aceptaron llevarme a mi casa, el chico llevó mi bici (que en realidad era la azul de mi mamá que sufrió un leve dislocamiento del volante).

Mi mamá sólo se enteró de la caída y yo tuve que encargarme de arreglar el volante y curar todas mis heridas excepto el huequito debajo del labio, que entre mis amigos hacía pasar por un pircing. Nada grave comparado con los dos huecos en las rodillas a causa de caerme del monopatín saliendo de mi colegio en una bajada con una pendiente de 60% aproximadamente. Fue en esos días del paro petrolero, y yo andaba en monopatín por la ciudad. Mi querido amigo Giacomo se tomó la molestia de arreglar un detallito que tenia el volante, el problema es que lo atascó y ni modo, al pavimento fui a dar. Para mala suerte mía no pude escaparme de allí corriendo, el guardia de seguridad me había visto y me hizo entrar y ser vista por mis compañeros con mis dos huecos en las rodillas para luego darse cuenta de que la enfermera no estaba. Solo me dejó ir luego de que le rogué. Mis uniformes los regalé pero ese pantalón todavía lo tengo como recuerdo. Nada como bajar a Las Delicias y sentir la brisa en la cara y la gente gritando al ver la imprudencia de ir por el medio de la calle, que para mí era sencillamente genial.

Mariana M.